Profesionales que toman el desafío de producir la tierra

"Yo no estaba ligado (al campo)". Con esas palabras, Leandro Pecora, un arquitecto porteño, refleja la situación general de muchas personas que, sin antes haber tenido un vínculo estrecho con el agro, hoy son inversores mediante algunos de los fondos privados, pools y diferentes fideicomisos que captan el dinero de terceros.
"Esta es mi primera temporada", relató Pecora a LA NACION. Este arquitecto, que está invirtiendo en el negocio de producir a través del fideicomiso privado Openagro -que llevan adelante Darío Genua y Guillermo Villagra-, tiene palabras simples para explicar por qué eligió el rubro.
"Veo que es un sector rentable", comentó.
Pero también señaló otro motivo que, a su juicio, le despertó el interés por acercarse al campo. "Veo también que es un sector que va para adelante; esto también me gusta", agregó.
Al haber "entrado" en el sector ahora parece más atento por las cosas que tienen como protagonista al campo. "Me gusta, miro más; cada tanto veo cosas que me despiertan interés", expresó.
El profesional tiene claro cómo manejar su inversión. "Esto no es de corto plazo; es para quedarse el tiempo que requiera la inversión", sostuvo.
Sin tener un vínculo con el sector, este arquitecto empezó a sentir más de cerca al campo. Por una invitación del fideicomiso, viajó hasta un establecimiento en producción, a punto de cosecha.
"Nunca había estado en un campo en esas condiciones, viendo lotes a punto de ser cosechados y con alguien explicándome cosas", indicó.
Con su inversión en el sector, a Pecora no le faltó que algún conocido comenzara a preguntarle por su experiencia relacionada con el campo. "Muchos se asombraban", sintetizó.
Otras experiencias
Un abogado de Monte Grande, que pidió reserva de su identidad, tiene una historia similar a la del arquitecto, en el sentido de que está invirtiendo en el sector vía Openagro sin antes haber tenido una relación de estas características con el campo. "Como profesional no tenía vinculación con el campo; para mí lo clásico era la inversión inmobiliaria o el mercado financiero", precisó.
¿Cuál fue la razón por la cual ingresó en el negocio de la producción? "Pensé en diversificar en una actividad que me parece interesante porque es productiva. Esto me parece una manera de invertir con responsabilidad", comentó el profesional.
Agregó otro motivo: "Comparada con otras alternativas, en esta vi rendimientos que me parecían interesantes. También me decidí por los precios de las commodities y las buenas perspectivas".
Igual que otros inversores, esta campaña también significa su primera vez en este negocio. "Estoy contento; ahora vamos a ver el rendimiento final (que arrojará el fideicomiso)", se entusiasmó.
El abogado de Monte Grande tiene planes para crecer en este negocio. "Me gustaría ir agregando cuotas parte (porcentaje de participación según la inversión)", enfatizó.
Otro caso es el de Federico Procaccini, un ingeniero industrial que hoy vive y trabaja en Holanda.
Desde allí sigue, vía Internet, la inversión que hizo en el mismo fideicomiso que conducen Genua y Villagra. Desde ese país europeo conversó con LA NACION.
"Empecé a invertir hace un año y medio. Me acerqué porque quería invertir en el agro; los riesgos son casi mínimos. Estuve viendo otras posibilidades (de negocio) y me gustó el fideicomiso", explicó.
Procaccini dice que encontró en esta alternativa lo que estaba buscando.
"Yo buscaba algo a largo plazo. Esto tiene mayor potencial de crecimiento", indicó.
Este ingeniero está convencido de que el crecimiento en el mundo, con países asiáticos como la India a la cabeza, que mejoran su dieta, redundará en una mayor necesidad de alimentos. Esto significaría más posibilidades para la producción.
"Hay mucho potencial por lo que pasa en el mundo", razonó.
¿Qué evaluación hace de la inversión en el fideicomiso? "Está funcionando bien y siento que tengo la información necesaria. Estoy conforme con los resultados", apuntó el profesional.

Fuente: 
La Nación