Inversiones - Dinero que llega para sembrar

Los fondos, pools o fideicomisos que captan los ahorros de personas no necesariamente ligadas al sector procuran darle una salida productiva a sus recursos, distinta a la de otras variantes financieras. 20-08-2005 - Receptores de un caudal de dinero que después del "corralito" de fines de 2001 sobre las cajas de ahorro y plazos fijos dejó de fluir hacia los bancos, en los últimos años los fondos de inversión para la siembra de cultivos, pools o fideicomisos privados atraparon el interés de profesionales que, sin conocer la dinámica del sector agropecuario, decidieron apostar sus ahorros a la producción agrícola antes que al negocio financiero. Muchos de estos grupos administradores de dinero ya venían trabajando desde hace unos cuantos años, captando el dinero de jugadores internos al sector, como productores y contratistas; no obstante, se potenciaron luego de la crisis de confianza en el sistema financiero. Además, el boom de los precios en la campaña 2003/2004, con la soja encabezando la tendencia, les acercó estos nuevos inversores, como abogados, médicos, contadores, ingenieros y arquitectos, entre otros profesionales de las ciudades. Entre esas empresas que toman el dinero externo está el Grupo Ceres Tolvas, que tiene una red de distribución de insumos y servicios en más de diez localidades del sudeste bonaerense, como Tandil, Balcarce, Mar del Plata y Necochea, por ejemplo, y lleva adelante desde hace más de diez años su proyecto Siembras Asociadas. Hoy la empresa tiene unos 60 inversores, entre un amplio universo de profesionales y empresarios, que aportan 1,5 millón de dólares al negocio de la siembra de cultivos, de 27.500 hectáreas en el último ciclo. Tres años atrás este emprendimiento recibía fondos por algo más de 500.000 dólares. "El crecimiento de esto vino a partir de 2002, cuando colapsó el sistema bancario y surgieron otras alternativas para los inversores", dijo Patricio López Madina, responsable administrativo de Siembras Asociadas. En este caso, el profesional puede ingresar en el emprendimiento comprando cuotas parte por un monto mínimo de 10.000 dólares. Allí puede decidir entre invertir a dos o a cuatro años. Si elige la primera opción y entra en el negocio en esta campaña, en la siguiente la firma le pone a su disposición las utilidades y el 50% del capital. El inversor debe estar anotado impositivamente para poder tributar su ganancia. Este negocio agrícola le aportó a los inversores un 29,5% de rentabilidad neta en dólares en la campaña 2001/2002; 26,1% en la 2002/2003; 41,1% en 2003/2004 (cuando la soja superó los 700 pesos), y ahora podría ofrecer alrededor del 15% cuando se terminen de cerrar los números de la campaña 2004/2005. El porcentaje de rentabilidad surge de un análisis financiero con cálculos de costos e ingresos. El inversor recibe informes periódicos con detalles de gastos en insumos, cultivos y operaciones de ventas de granos realizadas. La empresa cobra por administrar el fondo 50 centavos de dólar por cada punto de rentabilidad por hectárea. Otra de las firmas que canaliza las inversiones de profesionales es Openagro SA. Primero como una iniciativa de dos amigos, Darío Genua, de 32 años, y Luis Guillermo Villagra, de 29 años, y más tarde operando un fideicomiso privado, llamado Profid, el proyecto logró atraer el interés de personas no vinculadas al sector agropecuario. Openagro comenzó sembrando en el ciclo 2001/2002 120 hectáreas con un volumen de inversión de 50.000 dólares; hoy ya administra 500.000 dólares y se prepara para sembrar 2500 hectáreas. Entre otras regiones, la firma produce en varias localidades del norte y el oeste bonaerense, como Trenque Lauquen y General Villegas. Además, tiene un tambo con 300 vacas y un planteo de cría. Para participar en este proyecto el profesional debe ingresar con un monto mínimo de 30.000 pesos y firmar el contrato de fideicomiso. Hoy son 31 sus inversores, entre los cuales hay profesionales médicos, abogados, publicistas, arquitectos y deportistas. "El objetivo de ellos es hacer producir sus ahorros", expresó Darío Genua, director de Openagro SA. En la última campaña la empresa le pagó a quien depositó su dinero una rentabilidad directa del 16,75% sobre el capital invertido; en el ciclo anterior había llegado al 19 por ciento. La firma le cobra a los inversores en caso de que la rentabilidad supere los seis primeros puntos porcentuales; a partir del séptimo punto el negocio se divide al 50 por ciento. Como rasgo llamativo, desde la página de Internet de la empresa cada profesional puede seguir su inversión. Man Agro SA, una empresa que en la campaña 1982/1983 empezó a sembrar en campos arrendados del oeste de Buenos Aires y hoy ya está en otras regiones, como el norte, sudoeste y sudeste de esa provincia, más Córdoba, Santa Fe y La Pampa, también capta el dinero de terceros para producir (no sólo de afuera del sector), además de aportar la inversión propia. "En cada campaña se propone un objetivo de rentabilidad no menor al 22%", afirmó Rafael Aliaga, presidente de la firma. En el ciclo 2003/2004 la rentabilidad generada para el inversor fue del 30%, antes de impuestos a las ganancias, medida como tasa directa en dólares; en la empresa calculan que en la última campaña la rentabilidad habría quedado en ese mismo orden. Los resultados obtenidos son liquidados por auditores. La firma, que siembra unas 20.000 hectáreas, recibe por su trabajo un monto fijo por hectárea sembrada y una participación variable sobre las utilidades, acompañando los resultados, que si no arroja rentabilidad queda en el 0 por ciento.

Fuente: 
Fernando Bertello - Diario La Nación, Sábado, 20 de Agosto, 2005